
Es el enemigo público Nº 1 de Don Julio. Hace veinte años lo veías colgado del paraavalanchas. Hoy va a la cancha de jetra, cuestiona el contrato de la AFA con TyC, coquetea con el radicalismo y cree en otra clase de dirigencia.
- ¿Fuiste hincha o barrabrava?
- Fui uno de los líderes de la hinchada de Vélez. Y sin posibilidad de entrar gratis a la cancha: cuando lo hacíamos era porque alguien nos daba un carnet prestado.
- ¿Pedían guita?
- No. Por ahí salíamos de la pileta y pedíamos una moneda para un pancho, por gracia o por hambre. El dirigente no daba ventaja, no ponía micros, eran épocas distintas…
- ¿Eras uno de los capos?
- Era uno…
- No te gusta recordar esos tiempos…
- No tengo vergüenza, no tengo arrepentimiento. Sé que cometimos errores, como pelearnos por un trapo. Normalmente eran peleas entre hinchadas de un lado y de otro, de cinco o diez minutos. Venía la policía y nos escapábamos. No le pegabas a un tipo que no tenía nada que ver.
- ¿Le rompiste la cara a alguno?
- No, cobré siempre. Me llamaban punching ball (risas). Me gustaba pelear, tenía algunas virtudes. Era ágil, era joven.
- ¿Terminaste internado alguna vez?
- Algunas.
- ¿Qué fue lo peor que te rompieron?
- La cabeza, varias veces (risas). ¡Qué pregunta!
- Dijiste que las barras son un cáncer sin cura…
- ...y lo dejamos crecer. Desde AFA, donde está este hombre que le hace tanto mal al fútbol, se podría encontrar una solución.
- ¿Como dirigente les dabas plata?
-No. Les di entradas y micros. Con el correr del tiempo me di cuenta que hice un daño muy grande. No por la reventa, que es una miseria de estos maricones que lucran con ser hinchas, sino por las entradas que reparten a tipos que los acompañan en las tribunas y después les rinden obediencia.
- No sirvió para combatirlos…
- Ningún club pudo combatirlos y el que diga que no les da entradas, miente. Macri les daba entradas, posibilidad de manejar el turismo, mil cosas. El día que los dirigentes nos sinceremos y pidamos ayuda en AFA, por ahí encontramos el camino a la solución.
- No lo querés a Macri…
- Para nada. El sí puede hacer un discurso con buenas palabras, con bonitas expresiones pero con muchas fallas de sentimiento. El propone dirigentes con avales económicos y yo propongo dirigentes con avales morales, trayectoria, dignos, hombres de bien. El llevó muchos intermediarios a Boca, yo los eché.
- ¿Te ves en la política como él?
- Tuve alguna intención. Desde allí podemos limitar en algunas cosas a Grondona, que lo hacen cada vez más poderoso.
- A Grondona le dijiste “monstruo”, “degenerado”. ¿Algún otro calificativo?
- Inescrupuloso. Clubes pobres, AFA rica y en todo caso Grondona millonario, con los negocios que les saca a los clubes.
- Lo odiás como si se hubiera acostado con tu mujer…
- Por ahí no lo odiaría tanto (risas). Lo odio porque tuve acercamientos con él cuando comencé con la dirigencia hasta que descubrí lo perverso que es, el daño que le hace al fútbol. Hablé con él para que luche por ayudar a los clubes en vez de hacerlos pobres para manejarlos. El pobre siempre es más fácil de manejar y los poderosos quieren tener la plata para comprar voluntades. Es el mismo recurso del gobierno actual de los Kirchner.
- ¿A quién se parece más, a Néstor o a Cristina?
- Cristina me parece muy limitada: llegó al poder porque le tocó un buen gobierno a Kirchner. No todos tienen capacidad para gobernar; no es una cosa que se hereda, si no les tendría que tocar a los hijos de Kirchner. Por ahí les toca, como Grondona que quiere poner a sus hijos. Es muy triste lo de AFA: tiene tanto poder que ningún gobierno le pone los puntos porque precisan del fútbol.
- ¿Soñás con ocupar el sillón de AFA?
- No me enamoré del poder ni de la plata. ¡Pobre el desgraciado que se enamora de esas cosas! Dejé tantas cosas en el camino; me peleé con amigos importantes por la política del club; tanto poder te lleva a situaciones negativas en lo familiar, con los amigos. Y la plata lo mismo.
- ¿Seguís yendo a la cancha?
- A Vélez lo sigo a todas partes. No soy dirigente, no tengo poder de decisión aunque lo piensen. Soy representante de los socios.
- ¿Qué le debés a Vélez?
- Gracias a Vélez me saqué todos los vicios que tenía. Por ejemplo, las carreras. Yo era jugador; tenía vicios, berretines del escolaso. Y dejé para que vean que no me estoy jugando la del club, porque lo más difícil del dirigente es demostrar que es decente.
- ¿Jugabas a los pingos?
- A todo. Cuando tenía 40 años era jugador: me gustaban las carreras, el casino, la quiniela, todo lo que generaba adrenalina. Tuve caballos de carrera. Tenía una inmobiliaria, posibilidades de ganar dinero y eso lo gastaba en cosas como las que te estoy contando.
- ¿Cómo se llevaba tu familia con esta situación?
- Bien porque en mi casa posiblemente nunca faltó dinero. Por ahí yo pedía prestado.
- ¿Vélez te dejó mal económicamente?
- A Vélez le tengo que estar agradecido por darme la posibilidad de manejar algo tan importante como ser conocido y respetado. Y posibilidades comerciales, porque el fútbol abre puertas. Pero también abandoné mis cosas. A mis hijos les prohibía que le vendan propiedades a un jugador o a algún otro allegado al club. Me interné en Vélez y tuvimos la suerte de transitar el éxito. Creo que soy un protegido de Dios. Soy católico…
- ¿Sos muy religioso?
- Mucho no; voy a la iglesia los domingos. Agradezco, no pido mucho. Soy un agradecido a mi vida. Desde los 45 años hasta el año pasado, fui caminando a Luján.
- ¿Te parece que los jugadores estén tan pendientes de la estética?
- Veía que antes del partido se arreglaban el pelito y rezongaba. Hoy hay muchas mujeres en una cancha, chicas que van a ver los jugadores y hasta a ver si pueden tener un acercamiento con los que están en la platea.
- Muchas botineras...
- Aparte de aparecer racimos de pibas lindas, los jugadores se transformaron en modelos. Como Cubero, un hombre bárbaro que tiene un matrimonio ejemplar, que por ahí nos generaba dudas a los que estábamos cerca.
- Se conocieron durante una producción de “Hombre” ¿Fuiste el padrino?
- Tanto no… Autorizamos la producción, pero de ahí a saber cómo terminaba la historia...
- ¿A qué te dedicás?
- Tengo una franquicia de postres Balcarce en Martínez, con la ayuda de gente amiga. Me da cierta tranquilidad para generar un poco de dinero para pagar a todos los que les debo.
- ¿Tenés muchas deudas?
- Sí. Es una lista grande pero saben que el día que precisen que les devuelva el dinero lo haré. Viví de esa forma, prestándole a los amigos cuando tenía posibilidad.
- ¿Por qué no jugaste en Vélez?
- Fui a probarme, por supuesto, y me echaron en la primera prueba. Estuve quince minutos y se ve que el técnico se dio cuenta que yo no sabía nada. Jugué en Liniers Sud, en la C; pero creo que porque mi papá era de la comisión directiva (risas).
0 comentarios:
Publicar un comentario